Panamá: Los 440 años de La Villa
(Por Alberto Ruiz. albertoruiz@azueropanama.org)
Panamá Profundo, 5 de noviembre.- Muy estimados redactores del boletín Panamá Profundo. Desde el momento en que he recibido este informativo, he visto numerosos artículos, polémicos, educativos y científicos de singular importancia para nuestro país. Desde la región de Azuero, donde aún palpitan las tradiciones y existen registros de historia colonial, envío este escrito como reflexión sobre el 440 años de La Villa, lugar donde nació la Libertad y desde donde se sustentan nuestras tradiciones e identidad nacional.
Agradecido de poder compartirlo con sus numerosos lectores. El reto de las presentes generaciones. La celebración debe de ser además de la fiesta, la música, voladores y las bebidas; un momento de reflexión conjuntamente con autocrítica.
Es muy bonito celebrar la independencia y en especial la fundación de un pueblo o ciudad, pero con mayor razón cuando entendemos los motivos, las luchas y los esfuerzos que sus primeros pobladores y vecinos tuvieron que hacer para lograr un sitio en la historia. También porque ubicamos el presente en la justa posición para entender igualmente el papel que hoy como ciudadanos herederos de esas luchas y esfuerzos, nos toca jugar para mejorar aquello que con tanto trabajo tenemos en nuestras manos hoy.
Maíz, ganadería y minería en la región de Veraguas, fueron los puntales económico- sociales que sustentaron el desarrollo de la región de Azuero y en especial el recién fundado villorio de La Villa, según aparece en los autos de sentencia de la época colonial.
No obstante, los procesos de consolidación y el esfuerzo generado por sus habitantes a falta de un reconocimiento pleno por parte de la corona, inducen inevitablemente a la búsqueda de alternativas de vida, modos de subsistencia que con el correr del tiempo, forjan de una manera particular el sentido de pertenencia del hombre santeño, apartado independiente y hasta cierto modo autosuficiente.
Este fenómeno, igualmente se fortalece con las políticas emanadas desde la capital en favor de los centros de poder financiero para excluir de toda posibilidad de avance económico a los pobladores y productores de la región condenándolos a una inevitable miseria. Sin embargo el tiempo y el trabajo le dan la razón a quienes aprendieron a trabajar y salir adelante con sus propias iniciativas sustentadas desde una realidad incuestionable.
A 440 años de fundación, la historia repite capítulos tratando de editar alternativas que nos enseñen un nuevo camino. Hoy, no solamente la población de Los Santos enfrenta una terrible crisis en sus cimientos (maíz y ganadería), sino que el mismo país entero experimenta síntomas inconfundibles de un abandono histórico.
De políticas económicas excluyentes favorecedoras de los grandes capitales en detrimento de los productores de este país que desde las etapas tempranas, han llevado sobre sus hombros y con su trabajo, el palpitar silencioso de esta nación que hoy niega sus orígenes y vende un espejismo como en los mejores tiempos de la conquista para engañar y manipular las mentes.
Un país sin producción, es un país pobre, una región sin producción de alimentos, es una región destinada a los peores naufragios. Es increíble que a 440 años de fundada La Villa , aún tenga que mendingar la solución a sus problemas de Salud Pública, de seguridad, de trabajo, de educación y en especial el derecho a preservar su cultura.
Repetidas veces y con diferente embestidura, los mandatarios han desfilado por las tribunas de La Villa , lanzando discursos y vítores a Rufina Alfaro, a las luchas y a la historia, pero muy pocos se han atrevido a enfrentar los retos del presente para lograr una mejor calidad de vida ya que la fiesta pasa y nuevamente La Villa regresa a sus quehaceres domésticos, recogiendo migajas, basura y sueños.
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