Honduras: La resistencia feminista
(Por Sara Lovera López, Semlac)
Razones de Ser, 10 de septiembre.- El golpe de Estado en Honduras del 28 de junio último, encabezado por una junta de militares que entregó a un grupo espurio los órganos del Estado, ha puesto en la mesa de todos los análisis el tamaño de la agresión de una nueva fase del capitalismo que no está dispuesto a abrir una sola ventana democrática.
En Honduras se está jugando el futuro de muchos de nuestros países. Analistas van y vienen tratando de explorar cómo la fuerza de los grupos de poder globales, actúan sin la más mínima cordura o ética, contra los pueblos empobrecidos de nuestra América Latina.
Siendo como es la nación hondureña, otrora patio de reserva de los intereses imperiales, cuyos generales colaboraron con la contra de Nicaragua y libres sin vigilancia, también hicieron una guerra sin cuartel a sus opositores; una nación donde, a pesar del cúmulo de atrocidades en su tierra, ocultaron casi tres décadas, el carácter antidemocrático de su accionar y hoy está queriendo instrumentar una normalidad de papel, que persigue a sus opositores.
En este contexto, con la condena y desconocimiento internacional, resiste su pueblo, y de manera extraordinaria las mujeres, no sólo por su participación incuestionable, sino por el protagonismo de un grupo de feministas que se toparon de pronto con la realidad y confían en actuar y luchar en esta noche que parece será larga, y tal vez dolorosa. No hay indicios de una restitución constitucional, como se ha demandado.
Por ello, la presencia de mujeres integrantes de los Observatorios de Trasgresión Feminista, constitutivo de una visión que rebasa las prácticas del feminismo institucional, e integrada por feministas de todo el continente, fue de la mayor importancia. Encabezadas por la Red Petateras estuvieron en el país y en directo, del 17 al 21 de agosto.
Ello fue muy importante porque abrió un capítulo inmediato al análisis, la denuncia y la gestión para proteger los derechos humanos de todas las hondureñas que viven hoy en medio de la ilegalidad, el abuso y la barbarie. Mujeres feministas han dicho no a la inconstitucionalidad, no al golpe y no a los abusos tradicionales y ofensivos a las mujeres.
En el frente, un nutrido grupo de feministas llamadas a sí mismas como en resistencia, acompañadas por esta iniciativa, abrieron el terrible capítulo de contar, con datos y testimonios, las violaciones a los derechos humanos de género, y un nuevo e importante capítulo para la lucha de las mujeres, otrora sujetas al espejismo de un avance que hoy se ha quitado la máscara a la simulación oficial, esa que se levanta en supuestos gobiernos democráticos.
La visita a Honduras, de 25 mujeres feministas, expertas en derechos humanos, dejó claro que la fuerza bruta y el desmantelamiento institucional afecta de manera precisa y clara a las mujeres: violadas, abusadas, perseguidas, sin asideros para continuar sus programas, enfrentadas al límite de instituciones que no son de ellas y en las que han creído.
Esa semana la presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Luz Patricia Mejía, dio lugar a recoger e informar de inmediato de estas violaciones específicas que, en otros escenarios, tardaron meses, si no años, para ser analizadas.
Los informes recogidos por las feministas, que viajan por pueblos y comunidades como vigías de las acciones de los gobernantes ilegítimos y las fuerzas policiacas y armadas, la constatación directa de lo que significa la debilidad de acuerdos, convenciones y alianzas, ofrece un espacio para reconceptualizar las tareas que debe emprender la sociedad civil, de cara a los dobles lenguajes del poder.
No serán hoy suficientes, ni los manuales de género sin feminismo, ni la tecnocracia de modelos acríticos de la igualdad de género, como le llaman a las reivindicaciones feministas, introducidas en leyes, estructuras y promesas, generalmente no cumplidas, y en aguda crisis frente a hechos como el golpe en Honduras.
Los primeros casi 60 días de imposición de la derecha extrema en un gobierno de caricatura en Honduras, han dejado claro lo que ya sabíamos, como expresó la abogada costarricense, Alda Facio: que en situaciones militarizadas y de guerra, la violencia se ensaña en el cuerpo de las mujeres; los militares y policías entrenados en la nueva idea de igualdad de género les gritan mientras las amenazan de que deben volver a su casa.
Las violaciones a mujeres de la sociedad civil, como la sufrida por Irma Villanueva, en el municipio de Choloma (departamento de Cortés) y los apresamientos extrajudiciales con golpes en glúteos y pechos, tratando de introducirles el tolete entre las piernas y en la vagina, son el horror del autoritarismo patriarcal que nos engaña, diciendo que son las mujeres un tema de importancia, siempre y cuando ayuden a mantener esa simulación de “espacios ganados”.
Es posible que Honduras, hoy laboratorio del capitalismo salvaje, para detener la ampliación de todas las libertades democráticas, para todos y todas, también sea el laboratorio que permita a las organizaciones sociales, a las feministas y a los campesinos e indígenas, a los débiles y maltrechos partidos liberales, progresistas o de izquierda, replantearse estrategias y nuevas vías, no sujetas a los mandatos de los órganos del Estado.
Que se suman a la Organización de las Naciones Unidas que, en realidad son los gobiernos unidos, y que no son, a todas luces, el camino para la liberación de las mujeres o de las indias o campesinas. Hay otras formas, otras maneras de luchar por la autonomía, la urgencia de organizar a todas las mujeres en independencia de los órganos gubernamentales, en plena libertad de pensamiento y acción.
Un desafío que ya se halla, como saben las trasgresoras, en las mejores experiencias del feminismo en autonomía, con una mirada de transformación profunda, de sociedades que consienten el horror y la estulticia, porque siguen pensando que las mujeres valemos menos que los hombres.
En la iniciativa impulsada para verificar todas las impunidades resultado de las guerras de liberación, de los desplazamientos forzosos que llevaron al crimen en Acteal, que encubren con argumentos legaloides los crímenes de los ejércitos dizque armando escenarios de seguridad, mancillan a muchas mujeres.
Habría que decir que ésta es una lección para nosotras las mexicanas, creyentes de las instituciones, también espurias, que no pueden resolver el tamaño del feminicidio, la discriminación y la exclusión de las mujeres, si en el Estado y la nación no se practica la democracia, ésa que no tiene adjetivos.
Ni se resuelve explicando apretadamente que las imágenes, el lenguaje y los contenidos de los medios de comunicación, hacen, como en Honduras, que hoy muchas mujeres tallereadas sin el mensaje transformador, se hayan incluido entre los y las golpistas, a pesar de que saben o se creía que sabían, qué es eso de la equidad de género. Sólo es papel o discurso, todavía.
También Honduras hoy ha dejado claro que no se puede convalidar a cualquier gobierno ni cooperar con éste, cuando, como en México, da marcha atrás al derecho fundante y humano de gobernar sobre nuestros cuerpos.
De botín de guerra, nuestros cuerpos también sirven para imprimir el control y la enajenación por parte de esos gobiernos simuladores que dicen que sí, que es necesario que se transversalice la ciencia de género, sin nombrar y señalar qué es feminismo y que el feminismo es transformador y revolucionario; porque, si no es feminismo, es tecnocracia de género. saralovera@yahoo.com.mx•














ESPAÑA:
MALTRATADAS SIN ABOGADOS. ¿ ESCÁNDALO EN EL SERVICIO DE LA SALUD DE CANARIAS ?. ¿ HAY INSTRUCCIONES ESCRITAS PARA QUE LOS MÉDICOS ALARGUEN EL SUFRIMIENTO DE LAS MALTRATADAS ?.
CARTA ABIERTA A LA ILMA. SRA. CONSEJERA DE SANIDAD DEL GOBIERNO DE CANARIAS, Dª MERCEDES ROLDÓS Y LOS MÉDICOS DE CANARIAS.
Estimados señores:
Ruego me permitan exponerles algunos temas muy preocupantes en relación con un protocolo del Gobierno de Canarias, señalando las fuentes o argumentos en que me baso. Les dejo a Uds. la labor de asumirlo si lo aceptan, o rebatirlo públicamente si discrepan. Gracias.
Después de leer múltiples informaciones sobre lo ocurrido días pasados, relacionadas con la sanidad de Canarias, en relación con la trágica muerte de una niña y el calvario de un hombre, he empezado a interesarme por las instrucciones de actuación de Uds. en ciertos casos, y es para echarse a temblar.
Interesantes son las declaraciones del Excmo. Sr. Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, D. Antonio Castro Feliciano, realizadas en julio y noviembre de este año, en relación con denuncias interesadas, conforme a impresiones recogidas, según parece, de diversos jueces y mandos policiales.
A la vista del PROTOCOLO DE COORDINACIÓN INTERINSTITUCIONAL PARA LA ATENCIÓN DE LAS VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO EN LA COMUNICAD AUTÓNOMA DE CANARIAS, firmado el 18 de marzo pasado, en mi opinión empiezan los firmantes faltando a la Constitución Española, con su sólo título, pues, en principio, todos somos inocentes, hasta que se pruebe lo contrario, y no al revés, y si los médicos no ven realizar ninguna presunta acción de maltrato, y menos al presunto maltratador realizarla, ¿ cómo se afirma VICTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO, antes de que afirme y firme un juez que hay un culpable ?.
De dicho procolo se deduce que hay un interés, concreto, de que toda mujer que llama a la policía por esos presuntos hechos sea atendida por un médico, del SERVICIO CANARIO DE LA SALUD, sin asesoramiento legal, y que el médico emita un parte de lesiones, y aquí se vuelve a faltar a la verdad, esta vez idiomática. ¿ Debe llamarse PARTE DE LESIONES, cuando no se habla sólo de lesiones o no se rellena sólo en base a lesiones ?. Sí se habla sólo de lesiones esa definición sobra y basta, pero si para rellenar dicho impreso se habla, o se ha hablado, de presuntos hechos y presuntos causantes, ese nombre está mal dado.
Les propongo una reflexión. A la luz de difundido por los medios de comunicación, y teniendo presente lo que se indica en dicho protocolo, imaginemos todos que yo paseo por la noche por un bosque de Canarias, sólo, y, a las dos de la mañana, me encuentro una niña de tres añitos llorando y gritando, con heridas sospechosas, que está sola. Mi deber, no ya como ciudadano, sino como persona, es llevarla a un médico para que la atienda, pues ni entiendo de medicina ni tengo medios para curarla. Tengo dos alternativas. Hay un centro médico privado a cinco minutos, y un centro del SERVICIO CANARIO DE LA SALUD a una hora de camino, y no tengo medios para llamar a ningún teléfono de urgencia.
Si la llevo al centro privado de salud no dudo que la niña será atendida, pero encuentro lógico que me pidan el importe de su atención sanitaria, pues en caso de no cobrar sus servicios ese centro privado de salud no existiría. ¿ Qué hago ?. ¿ Tardo una hora en llevarla al centro de salud del SERVICIO CANARIO DE LA SALUD. ¿ Y si la niña se me muere por tardar una hora ?. Porque ese centro privado está para ganar dinero.
Esta reflexión la hago porque, salvo error, ese protocolo no habla de la medicina privada o concertada, y el Gobierno de Canarias debe respetar la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado de la que habla la Constitución Española.
¿ Debe creer el médico que me atienda las explicaciones que le dé ?. Porque si fuera mujer y dijera que mi marido me ha maltratado, esto es lo que dice dicho protocolo a los médicos del SERVICIO CANARIO DE LA SALUD: Escuchar y creer a la mujer. ¿ Me creerían Uds. a mí ?. ¿ Me creerían la policía, la prensa o la familia de la niña, o los jueces y el Ministerio Fiscal ?.
Si esta niña fuera una mujer, hecha y derecha, esto es lo que dice el protocolo, ante sus lloros y gritos: Evitar o aplazar, siempre que sea posible, la prescripción de fármacos sedantes.
Esto es lo que afirma ese protocolo, en relación a los médicos:
“El Parte de lesiones es un documento médico-legal de extraordinaria importancia y de notificación obligatoria al juez competente frente a cualquier lesión que pudiera ser constitutiva de falta o delito. Constituye el punto de partida de unas diligencias previas o de un sumario penal por lesiones o muerte.”
¿ De dónde han sacado la conclusión de que las lesiones son constitutivas de delito ?. Lo que puede ser constitutivo de falta o delito es un hecho, no una lesión.
¿ De dónde han sacado la afirmación de que la notificación es obligatoria al juez competente por parte del médico ?. Si me permiten, les sugiero que lean la Ley de Enjuiciamiento Criminal respecto a las personas o estamentos a las que pueden dirigirse los médicos, para informar de unos presuntos hechos realizados por un presunto causante, que el médico no ha visto. Conforme al artículo 262, puede informar al Ministerio fiscal, al Tribunal competente, al Juez de instrucción y, en su defecto, al municipal o al funcionario de policía más próximo al sitio, si se tratare de un delito flagrante. En el artículo 544 ter.2 se habla de dicho artículo 262 y se habla del juez de guardia o del Ministerio Fiscal. Salvo que haya otra legislación que desconozco, esa afirmación del protocolo no es correcta.
Ruego me permitan manifestar que si un médico no ha visto ningún maltrato, y, por lógica, no ha visto a nadie cometerlo, no tendría que avisar a nadie de las posibles lesiones que compruebe o padecimientos que le cuenten pero que no puede comprobar. Porque la ley dice denunciar hechos, y un médico sólo ve lesiones o le manifiestan padecimientos que quizá no pueda comprobar. No ve ni la presunta causa, ni al presunto causante para calificar la situación. Sólo ve una consecuencia de algo que normalmente no puede comprobar, por mucho que se empeñen los políticos o las asociaciones de mujeres. Se entera porque le cuenta le cuentan, pero no ha sido testigo de lo que le cuentan. Es un testigo de referencia.
Eso no quiere decir que la presunta víctima quede indefensa, o que no este contando la verdad. Puede denunciar ante el Juez de Guardia, Juzgado de Violencia sobre la Mujer, Ministerio Fiscal, Policía Local, Guardia Civil, Cuerpo Nacional de Policía, servicios sociales, etc., y que ellos hagan lo que crean conveniente. Por supuesto, nadie impide al médico hacer un parte donde indique las lesiones comprobadas y los padecimientos que la paciente manifieste sufrir, pero que no puede comprobar. Y NADA MÁS.
Esto es lo que dice la Ley de Enjuiciamiento Criminal a la Policía, en su artículo 770.1:
“La Policía Judicial acudirá de inmediato al lugar de los hechos y realizará las siguientes diligencias:
1. Requerirá la presencia de cualquier facultativo o personal sanitario que fuere habido para prestar, si fuere necesario, los oportunos auxilios al ofendido.”
Y esto es cómo lo transforma este protocolo:
“Si la víctima presentara lesiones que requieran asistencia sanitaria, o se sospechara de su existencia, aunque no resulten visibles, se realizará su traslado al servicio sanitario (centro de salud, servicio de urgencias u hospital), dependiendo de la gravedad de las lesiones, e indicará a la víctima que debe solicitar el parte de lesiones, que éste sea redactado de forma legible, preferentemente mecanografiado por tratarse de una prueba primordial, y lo más específico y descriptivo posible a fin de poder presentarlo en el momento de realizar la denuncia o la toma de declaración. Se deberá dar prioridad, siempre que fuera posible, en los Centros de salud respecto a la asistencia a la víctima.”
“En el atestado policial que se instruya se harán constar todos los datos precisos de identificación de la víctima, así como de las lesiones que se aprecien, solicitando del servicio médico nuevo parte de lesiones si el que constara en el atestado fuera ilegible.”
Lo que interesa a los políticos, al SERVICIO CANARIO DE LA SALUD, a la policía, y a otras personas y administraciones, es que un médico ponga una cruz en una de las casillas relacionadas en violencia doméstica, que en las normas para la cumplimentación del parte de lesiones la definen así:
“Se hace referencia a la violencia ejercida fundamentalmente contra la mujer por el cónyuge, excónyuge o pareja ligada a ella por similares relaciones de afectividad y que se da con mayor frecuencia en el ámbito doméstico.”
Como anécdota, recuerdo que en un juicio dos policías declararon que la denunciante había llamado a la policía diciendo que su marido la estaba pegando. En el juicio reconoció que no estaba casada.
Si alguien lo quiere rebatir en público, estimo que hay hombres en la cárcel sin que haya podido demostrar la mujer denunciante que ha cometido maltrato alguno, y sin que ningún médico o forense haya afirmado que lo que dicen esas mujeres es cierto.
Muchas gracias.
Jesús AYALA CARCEDO, de la ASOCIACIÓN DE PADRES DE FAMILIA SEPARADOS DE BURGOS-A.P.F.S.-BURGOS.
En Burgos, a cuatro de diciembre de 2.009.
http://www.gobiernodecanarias.org/dgjusticia/PROTOCOLO_DE_COORDINAC_16_marzo.pdf
http://www2.gobiernodecanarias.org/sanidad/scs/content/cb51a190-ed3f-11dd-958f-c50709d677ea/Parte_Lesiones.pdf