(Por Carlos Beas)
Tribuna Boliviana, 15 de julio.- Recientemente tuve la oportunidad de participar en un encuentro de movimientos sociales de Latinoamérica, este importante evento fue convocado por una reconocida asociación sindical brasileña y por académicos comprometidos con la lucha de nuestros pueblos.
A ese encuentro fue convidado un importante dirigente sindical boliviano, el cual dejó frío al auditorio por su crítica rádical al gobierno de Evo Morales, pero más fríos nos dejó cuando cuestionaba el impulso que desde el Gobierno se daba a los idiomas
originarios, proponiendo para nuestro azoro, que desde el gobierno se impulsara la enseñanza del idioma inglés.
El compañero boliviano tiene apellido y facciones indígenas, sin embargo demostraba su desprecio a su propia identidad y a la de su pueblo, como si fuera un descendiente de los invasores europeos que durante más de quinientos años han saqueado a nuestros países.
El gran despojo no solo es de recursos naturales, ya que nos ha sido robado nuestro orgullo de ser lo que somos. La invasión colonial y el poder que han tenido los descendientes de los europeos ha provocado en muchos de nuestros hermanos y hermanas un desprecio por su origen.
Esto ocurre en Bolivia, pero también en México y en resto de nuestros países y mientras no recuperemos nosostros mismos nuestra historia y defendamos nuestras culturas, seguiremos imitando valores de los colonizadores. La lucha por la liberación de nuestros pueblos pasa necesariamente por la derrota del racista que vive dentro de nosotros.
La lucha para liberar a nuestros pueblos se inicia con la descolonización de nuestras cabezas. Sin ello seremos blancos de segunda, queriendo imitar modelos que nos son ajenos y que nos llevan al desencanto y a la autodestrucción.
Saludos desde este México. Carlos Beas.
carlos_beas@yahoo.com.mx•
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