Azkintuwe, Buenos Aires, 13 de Junio.- Posición política ante bicentenario. En el texto, titulado "Un Bicentenario para replantearnos un nuevo Estado plurinacional", mapuches y representantes de otros pueblos indígenas se pronuncian contra los terratenientes, el lock out del agro y el control de las corporaciones trasnacionales del comercio y la biotecnología sobre el sistema agroalimentario. Todos ellos se dieron cita en Buenos Aires.
Mapuches consideran que, de cara al Bicentenario, la República Argentina tiene una "oportunidad única" para construir un Estado que responda a nuevos valores de justicia con participación, "donde la diversidad sea fundamento para la convivencia y no la causa de las peores injusticias". Así lo señalan en un documento firmado por diversos pueblos indígenas.
A pocos meses de "celebrar" 200 años de vida como Estado Argentino, nos encontramos en una oportunidad única para analizar si este modelo de Estado ha generado condiciones para una convivencia y condiciones de respeto, justicia y equidad ó es un instrumento para la discriminación, la injusticia y la desigualdad. Es también la oportunidad histórica para construir un nuevo estado que responda a nuevos valores de justicia.
Mapuches consideran que, de cara al Bicentenario, la República Argentina tiene una "oportunidad única" para construir un Estado que responda a nuevos valores de justicia con participación, "donde la diversidad sea fundamento para la convivencia y no la causa de las peores injusticias".
Así lo señalan en un documento firmado por diversos pueblos indígenas, que durante dos días debatieron en la Secretaría de Derechos Humanos. Dicha posición fue leída la tarde de ayer en la Plaza de Mayo por la dirigenta Verónica Huilipán.
Pobladores originarios de todo el país debatieron en talleres la aplicación de las leyes de Bosques y de regularización de los territorios ocupados por comunidades, tras escuchar al inicio del encuentro la posición de expertos en esos temas.
En el texto, titulado "Un Bicentenario para replantearnos un nuevo Estado plurinacional", los indígenas se pronuncian contra los terratenientes, el lock out del agro y el control de las corporaciones trasnacionales del comercio y la biotecnología sobre el sistema agroalimentario.
Los pueblos indígenas, que se definen como "culturas amenazadas", se mostraron a favor de que las retenciones "frenen el modelo agrario basado en la soja transgénica y la especulación de los que más tienen en detrimento de nuestras vidas, de la tierra, de los bosques, de nuestra supervivencia como pueblos".
No es posible seguir "sosteniendo estructuras del colonialismo racista que nos exige a todos ser iguales y uniformes, bajo un modelo occidental que nos impone idioma, religión, sistema político, educación, conceptos de derecho y justicia, que nada tienen que ver con nuestra historia e identidad", expusieron.
Respecto de las leyes debatidas -ordenamiento territorial de Bosques y relevamiento jurídico catastral de la Ley de Tierras-, que atañen en forma directa a cientos de comunidades, demandan la plena aplicación de "los derechos de consulta y participación para lograr el libre consentimiento fundamentado previo".
Durante las deliberaciones del seminario, que fue organizado por la Dirección de Pueblos Originarios y Recursos Naturales de la secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, fue presentado el nuevo titular del área, el mapuche Roberto Ñankucheo.
»»Documento.- En el momento de la pulseada entre el gobierno y los grupos que han concentrado poder económico como nunca en los últimos años, los Pueblos Originarios, principales afectados por esta situación decimos:
. Los agronegocios son responsable de la devastación de nuestros suelos, la deforestación, la contaminación de ríos y acuíferos, la desaparición de la biodiversidad y la eliminación de la agricultura familiar que antes alimentaba a nuestros pueblos.
. La expansión del monocultivo de soja, atenta principalmente contra la soberanía territorial, la soberanía alimentaria y la soberanía cultural
. El modelo de la soja excluye, empobrece y enferma a nuestros Pueblos y comunidades.
Los Pueblos Indígenas nos pronunciamos en contra de los terratenientes, del lockout empresario del agro, del control de las corporaciones trasnacionales del comercio y la biotecnología sobre el sistema agroalimentario y a favor de las Políticas que como las retenciones frenen el modelo agrario basado en la soja transgénica y la especulación de los que más tienen en detrimento de nuestras vidas, de la tierra, de los bosques, de nuestra supervivencia como Pueblos.
Hoy los Pueblos Originarios somos culturas amenazadas. Nuestros territorios están bajo amenaza de muerte y por eso venimos a hacer pública nuestra posición política:
· Nuestros mayores nos enseñaron a leer la niebla, el frío y el calor, los temblores de la tierra y los eclipses. Nos enseñaron a interpretar el sonido de los ríos y dialogar con el viento, a conversar con el monte, con la lluvia, y con cada ser vivo que vive en nuestros territorios.
· Producto de ese conocimiento ancestral, nuestros territorios y nuestros calendarios están llenos de lugares sagrados, en los cuales nos comunicamos con las fuerzas naturales de nuestro entorno y le rendimos respeto. Practicamos allí nuestras danzas y artes que simbolizan la veneración y respeto por el agua, la tierra, nuestras semillas, y nuestros montes y bosques.
· Allí prometemos y nos comprometemos, a no desintegrar nuestras familias y comunidades, y mantener nuestra palabra como la verdadera ley que se debe cumplir. Mantener en pie nuestras organizaciones e instituciones indigenas, porque sabemos que el día que mueran, morirán nuestras relaciones, nuestros saberes, nuestros recursos.
Para que esto no ocurra necesitamos asegurar elementos básicos para nuestra vigencia y proyección:
. Reconocimiento como PUEBLO: nuestra realidad jurídica como Pueblo Preexistente, exige que el modelo de Estado uniformante, que se declara monocultural, modifique su naturaleza, para avanzar hacia un modelo de Estado Plurinacional, donde la tremenda riqueza y diversidad cultural, se convierta en la base de un nuevo Estado organizado para la convivencia y no para la discriminación y la represión cultural.
Los PUEBLOS somos el sujeto político y jurídico, mas allá de las COMUNIDADES. Nadie niega que las comunidades, sus tierras y recursos, son el núcleo básico desde donde proyectamos nuestra identidad y derechos. Pero, el Estado ha desnaturalizado nuestra condición de Pueblo, porque ha roto el sistema de manejo territorial en cientos de partículas.
Hoy tenemos la posibilidad de reconstruir esto con la puesta en marcha del Registro de Pueblos, donde el estado registra, NO ES QUE RECONOCE, REGISTRA nuestro status de PUEBLO. En la imagen: Palacio Presidencial, Buenos Aires. Foto de Agencias.
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