Asociaci—n
Nacional de Ayuda Solidaria
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Por
Comunidades ind’genas
Coronel Lu’s de Jesśs Celis, śnica
fuente de los grandes medios. Imagen tomada de la web
Periodista: 'En la refriega un ind’gena result— herido. El coronel Luis de Jesśs Celis, Comandante de la Polic’a del Cauca explic— las circunstancias de los incidentesÓ.
Comandante: 'En el momento del desalojo, en el momento en que ellos emprenden la hu’da se cae y l—gicamente sufre de algunas contusiones.
ŇEsta persona ya fue recogida por la Polic’a y fue llevada al hospital de
Santander (de Quilichao, Cauca) para que le presten los primeros auxilios.
Periodistas de los grandes
medios.
Esta es la
versi—n de los ind’genas paeces. La verdad de los hechos
ŇDespuŽs me sent’ que cogieron
un dedo y lo mocharon. Y cogieron otro dedo: tambiŽn lo mocharon. Y los mismos polic’as llegaron y dijeron: Ôhijueputa,
malparido guerrillero, ahora s’ tom‡Ő, dijeron. Y uno m‡s lleg— cuando tuve los
dos dedos as’ mochados ya y me dio garrotazos por ah’ mismoÓ.
ŇTantos polic’as vinieron
corretiando y yo me enredŽ con un palo y me ca’ y ah’ fue cuando me cogieron de
punta de garrote ellos, y el garrote, echando puntapiŽ.
ŇMe recib’ como unos 30
garrotazos y me quedŽ ca’do en el suelo y ah’ me dijeron: Ômalparido, hijueputa
guerrillero. Me dijeron.
ŇMe trataron de
guerrillero y despuŽs me levantaron y me cogieron de la mano y me cogieron
ellos mismos y me echaron gas en la boca, en los ojos y en los o’dos.
ŇY despuŽs me sent’ que
cogieron un dedo y lo mocharon (mutilaron). Y cogieron otro dedo: tambiŽn lo
mocharon.
ŇY en la cara medio me
borrŽ esa gas y me mirŽ y los todos 2 dedos estaban mochos y cuando lleguŽ y me
sent’ yo que: ŔQuŽ voy a hacer? Me sent’ yo. Y los mismos polic’as llegaron y
dijeron: Ôhijueputa, malparido guerrillero, ahora s’ tom‡Ő, dijeron. Y uno m‡s
lleg— cuando tuve los dos dedos as’ mochados ya y me dio garrotazos por ah’
mismo.
ŇEntonces me chispi— la
sangre. Y otros de abajo vinieron correteando y dijeron: Ôtriple hijueputa, guerrillero,
camin‡ pa' la fiscal’a, dijeron. ŔO vas a correr?. Malparido, corrŽ, ahora s’
corrŽ, que pagaste yaŐ, me dijeron, cuando lo mocharon los dos dedosÓ.
ŇMe
ca’ en un lado y ah’ me pisaron en el pecho y ah’ no me dejan levantar. Cuando
lleg— disparando en toda la frente con que tiran los gases esos. Cuando me he
bajado aqu’ yo no sent’a nada. Cuando al medio d’a yo ya sent’ el dolor y
cuando me mov’a ese ojo y lo abr’a y lo mov’a esta piedra sali— del ojoÓ.
50 polic’as
golpean salvajemente a tres ind’genas esposados dentro de cami—n:


ŇNos
esposaron, nos dieron patadas, nos reventaron con pura garrote. Como cincuenta
hombres para tres de nosotros.
ŇNos
tuvieron ah’ donde ten’an el campamento ellos y m‡s o menos a las once nos
bajaron al hospital porque vieron que est‡bamos muy mal golpeados.
ŇY
trataron de limpiar la cara y todo eso. Pero la sangre segu’a saliendo y
entonces no hubo m‡s que bajarnos.
ŇNos
botaron la caja de dientes, nos desvistieron, botaron las correas, quitaron los
zapatos. Eso fue todo lo que nos hicieronÓ.



ŇEstas
son las armas, las esquirlas que ellos est‡n lanzando, que est‡n reforzadas con
pedazos de cristal, con pedazos de tornillos y con bolas de pasta. Eso es el
resultado que
causan los artefactos, las armas que
ellos carganÓ.
ŇEste
tipo de obscenidades y tratos degradantes por parte de los Agentes del Estado
son frecuentes en los Territorios AncestralesÓ.

ŇLos
mismos antimotines se encargan de decir que no se preocupen, que en treinta minutos
ven’an los paramilitares, que iban a matar m‡s de cien
indiosÓ.



ŇAhorita estamos velando
al compa–ero que ayer a las 8 y 40 fue asesinado por los polic’as que en medio
de los antimotines lograron acercarse.
ŇLo mataron. Le
dispararon a quemarropa. El joven es un compa–ero del resguardo de Caldoso. Es
el compa–ero Belisario Tamayo Uetoto.
ŇCon respecto a la muerte
del compa–ero: la fuerza pśblica dice que no, que esto como corredor de la
guerrilla, segśn ellos, el finao apareci— ac‡ y lo estamos montando a Žl, cosa
que no es cierta.
ŇNosotros mismos somos
testigos de que ellos dispararon, como le digo, a plena luz del d’aÓ.
Entrega del
antimot’n retenido por la comunidad ind’gena atacada:

ŇDe parte de la guardia
ind’gena vamos a hacer entrega del amigo Castro. Nosotros no semos enemigos de
nadie, menos de la Fuerza Pśblica.
ŇLo hacemos en gesto de
que los pueblos ind’genas estamos con la vida. No estamos con la muerte.
ŇPor eso no agredimos, te
hemos dado un buen trato a pesar de la rabia, a pesar de la impotencia que uno
siente. Pero aqu’ estamos.
ŇTe vamos a entregar sano
y salvo porque sabemos que tienes mam‡, que tienes una familia que te espera.
ŇPorque los pueblos
ind’genas ni vamos a matar a nadie ni vamos a agredir a nadie sino que
necesitamos es la tierra.
ŇNosotros no los
necesitamos a ustedes. No necesitamos matar a nadie. S—lo exigimos es que nos
devuelvan la tierra.
ŇAmigo Castro, llŽvese
una imagen de que los pueblos ind’genas no estamos enfrent‡ndonos con ningśn
hermano del pueblo colombiano, sino que estamos exigiendo nuestros derechos.
ŇY espero que algśn d’a,
usted tambiŽn como colombiano, espero que exija sus derechos y nosotros lo
entenderemos.
ŇTe
vamos a entregar sano y salvo porque sabemos que tienes mam‡, que tienes una
familia que te esperaÓ.
Presencia de la
ONU en el lugar de los hechos
ŇY
que no se vuelva a mencionar eso de que aqu’ hay guerrilleros. Que hay gente
que se pone pasamonta–a, pero no para ocultarse el rostro, sino para protegerse
de los gasesÓ.
Este video, filmado por
los propios ind’genas y con muy pocos recursos, otra muestra de la poca
efectividad de las costosas y millonarias labores de la ONU y dem‡s organismos
internacionales.
Petici—n de una
ind’gena al gobierno nacional y departamental:

ŇMire,
aqu’ hay heridos, menores de edad. ŔPorquŽ les dan patadas?. ŔPorquŽ los
esposan dentro del cami—n y luego s’ les dan patadas?. ŔPor quŽ hacen eso?.
ŇŔQuŽ est‡ pensando el
gobierno?. ŔQuŽ est‡ pensando el gobernador del Cauca?. ŔPor quŽ hace eso? ŔPor
quŽ no viene? ŔPor quŽ no da la cara? ŔPero por quŽ tienen que hacer eso?.
ŇÁEso es una injusticia!,
Áque venga el gobernador!, Áque hable!, que dialogue y mire la lucha de los
pobres ind’genas.
ŇEso es lo que yo quiero.
Que no se ponga a darle plata por all‡ a julano y a sutano pa' que compren
tierra. No. Que Žl mismo se asesore de sus cosas. Le de a sus ind’genas. Miren
que hay mucha gente que no tiene tierra para trabajar.
ŇŔEl gobierno quŽ est‡
haciendo?. ÁQue venga a ver los heridos que hay, c—mo es que est‡n atacando y
quŽ es lo que hace la Polic’a!.
ŇY siempre ellos atacan y
se lavan las manos. ÁNo!. ÁQue seamos sinceros!. Con unos pobres ind’genas que
no tienen armas, que no tienen nada. ÁC—mo les van a dar patadas! ÁSon menores
de edad! ÁC—mo van a coger entre 50 a tres ind’genas y los van a
golpear! ÁNo! ÁNo es justo!
ŇEso es lo que pido: que
el gobierno de la cara, que el gobernador tambiŽn de la cara. Pero que no
ataque a esa gente as’. Eso es lo que yo quiero. ÁY que esos polic’as no sean salvajes!.
ÁGracias!!.
Petici—n de un
l’der ind’gena al gobierno:

ŇEl
gobierno se ha sentado con muchos sectores armados. Con los paramilitares, la
guerrilla. Nosotros que somos ind’genas civiles, que no manejamos armas Žl debe
sentarse con nosotros a dialogar.
ŇA ver las necesidades
que nosotros tenemos en los resguardos. No tanto tierra, tambiŽn salud.
ŇNosotros lo que
necesitamos es que el gobierno venga y se siente a dialogar.
ŇEl motivo de que
nosotros estemos en esta finca es lo que todos necesitamos tierra. Por el no
cumplimiento del gobierno hace que nosotros nos vamos a las v’as de hecho.
ŇAunque pues Žl rechaza
las v’as de hecho. Pero si no nos han cumplido los gobiernos anteriores
entonces a nosotros nos toca llegar a estos medios.
ŇTambiŽn lo que pienso es
lo m‡s pronto una reforma agraria. As’ el gobierno diga que nosotros tenemos
tierras. Nosotros pr‡cticamente s’ tenemos tierras pero vivimos en las partes
de reservas naturales, donde van los r’os, las quebradas y parte de p‡ramo.
ŇEsas tierras no se
pueden trabajar porque si nosotros trabajamos la parte de reserva ser’a ya que
el valle se quedara sin agua.
ŇEsto es lo que no se
quiere. Por lo tanto lo que nosotros reclamamos es tierras para seguir
trabajandoÓ.
Los
grandes medios de comunicaci—n adeptos al rŽgimen narco-paramilitar vigente,
tergiversan u ocultan estas realidades. Y los medios alternativos no poseen
recursos para cubrir tales hechos.
Causas
suficientes para que el presidente Uribe, a pesar de la hecatombe en la que se
encuentra postrado el pa’s, siga teniendo una ÔpopularidadŐ de m‡s del 84 por
ciento.
Ametrallamientos
y fumigaciones indiscriminadas en Arauca
Pobladores
horrorizados, reses muertas y cultivos de pancoger destruidos han sido los
resultados hasta ahora
Por Camilo
Raigozo. Voz
La ONG
defensora de los derechos humanos Humanidad Vigente y la Asociaci—n
Campesina de Arauca, han venido denunciando las constantes violaciones de los
derechos civiles y del derecho humanitario de los pobladores rurales en las
veredas Filipinas, Galaxias, Lejanias, Ca–o Azul, Laureles 1, Laureles 2 y El
Rinc—n, del municipio de Tame, departamento de Arauca, duramente golpeado por
el conflicto social armado.
Afortunadamente los ametrallamientos aŽreos solo a cobrado la vida de
varias reses. Foto Humanidad Vigente
Tanto la ONG, como la organizaci—n campesina culpa
directamente a la M—vil 5 de la Brigada 18 del EjŽrcito Nacional al mando del
general JosŽ Rafael Gonz‡lez Villamil.
Segśn las denuncias, el 5 de junio en medio de combates
con la insurgencia, un helic—ptero del ejŽrcito sobrevol— y ametrall— indiscriminadamente
la finca El Para’so en la vereda Filipinas, aterrorizando a los pobladores y
ocasionando la muerte de al menos tres reses.
El 8 de junio hacia las 5 de la tarde, aviones del
ejŽrcito bombardearon indiscriminadamente sobre las veredas Galaxias y
Lejan’as, poniendo en grave peligro a los ni–os, ancianos, mujeres y hombres,
campesinos y de los resguardos ind’genas que habitan en esa zona.
Desde las primeras horas del 9 de junio, el gobierno ha fumigado indiscriminadamente de
forma aŽrea con glifosato sobre las mismas veredas, por lo que quedaron
arrasados extensos cultivos de yuca, pl‡tano, ma’z y los potreros de pastoreo para las diferentes clases de
ganados.
Las agresiones sobre zonas de poblaci—n civil mantienen
un estado de zozobra entre los habitantes por la afectaci—n de su seguridad
f’sica y alimentaria. Las comunidades acusan al EjŽrcito Nacional, particularmente al general Gonz‡lez
Villamil, a quiŽn se–alan de haber amenazado a los habitantes de la vereda
Filipinas justificando los ataques, al declararla Ňzona rojaÓ.
A los anteriores atropellos, se suma que miembros de la
Brigada M—vil No. 5 continśan ocupando las casas de los habitantes de estas
‡reas rurales, al tiempo que los se–alan de ser auxiliadores de la guerrilla y
los amedrentan con insultos y amenazas.
El 13 de junio, en la vereda El Rinc—n, tropas de esta
misma brigada ocuparon la vivienda del campesino Carlos Alberto Benavides
Dur‡n, a quien los militares obligaron a llevar remesas a las tropas.
ŇA quienes
de verdad nos partimos el espinazo trabajando la tierra el gobierno nos da la
espaldaÓ
Los
peque–os y medianos agricultores se quejan de que mientras ellos hacen
esfuerzos sobrehumanos para sobrevivir, el Gobierno solo apoya a los
terratenientes y grandes empresarios
Por Camilo
Raigozo. Voz
Las organizaciones campesinas
celebraron el D’a del Campesino vendiendo sus mercanc’as en la Plaza de Bol’var
de Bogot‡. Foto Camilo Raigozo
Desde
antes de que aclarara el d’a, el pasado 20 de junio la cŽntrica Plaza de
Bol’var de Bogot‡ se vio engalanada con un inusual y colorido paisaje que
inclu’a sonido, olor y sabor a campo colombiano.
Y es que
al menos 400 campesinos, peque–os productores, venidos de unos 80 municipios de
los departamentos de Cundinamarca, Boyac‡, Meta, Tol’ma, Valle y Santander,
decidieron por cuarta ocasi—n en los śltimos cuatro a–os, instalar all’ sus
puestos de mercado para venderles
directamente a los consumidores capitalinos el producto de su abnegada labor.
El campesinado ha advertido sobre
el peligro que encierra para la poblaci—n colombiana la producci—n de
biocombustibles. ŇPronto no habr‡
quŽ comer en algunos pa’sesÓ, advirti— el propio FMI. Foto Camilo Raigozo.
TubŽrculos,
hortalizas, artesan’as, flores, frutas, cereales, comidas t’picas, l‡cteos y
una infinidad de productos, propios de todos los climas, fueron puestos al
alcance de los capitalinos, quienes acudieron masivamente a la cita y
aprovecharon para deleitarse con la expresi—n de la inmensa riqueza cultural de
las diferentes regiones agr’colas.
ŇHasta
San Pedro est‡ de fiestaÓ, le dijo a VOZ Sandra Ruiz, mientras mordisqueaba una
oblea y hac’a malabares para sostener con la otra mano tres bandejas de huevos
adquiridas en el puesto del municipio cundinamarquŽs de UbatŽ. ŇAprovecho para
matar varios p‡jaros de un solo tiroÓ, agreg—.
ŇPrimero,
ayudo a la econom’a de estas humildes familias compr‡ndoles a ellas
directamente los art’culos que con tanto esfuerzo nos traen desde sus veredas.
Segundo, aqu’ se compra m‡s barato. Con lo que compro dos bandejas de huevos en
el supermercado, aqu’ me alcanza para tres.Ó, termin— diciendo la entrevistada
mientras se chupaba los dedos un tanto distra’da observando y escuchando a los
grupos musicales y las coloridas danzas que no paraban de deleitar al pśblico.
El
programa es apoyado por la Uni—n Europea, la ONG Oxfam Internacional y el
Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos, ILSA. Mientras
tanto 11 organizaciones colombianas conforman el ComitŽ Campesino y Comunal,
gestor del evento.
Entre las
organizaciones se encuentran la Asociaci—n de Usuarios Campesinos de
Cundinamarca, Asociaci—n Colombiana Campesina, Asociaci—n Nacional de Ayuda
Solidaria, Andas, Admusic, Federaci—n Nacional de Cooperativas Agropecuarias y
Fundaci—n San Isidro.
En la
Plaza de Bol’var de Bogot‡ el mercado lo realizan cada a–o para celebrar el D’a
del Campesino, mientras que en los
parques de los barrios Alcal‡, Villaluz, Policarpa y Olaya Herrera, el
evento va cada15 d’as.
Hern‡n
L—pez, presidente de la Asociaci—n de Usuarios Campesinos de Cundinamarca, le
dijo a este medio que ŇDesafortunadamente el gobierno tiene pol’ticas de apoyo
al sector agropecuario Ômuy bonitasŐ, pero solo van dirigidas a los grandes
empresarios, a los terratenientes.
La riqueza cultural campesina se pudo apreciar en todo
su esplendor. Foto Notimundo.
A los
Ôinversionistas segurosŐ de los que habla el ministro de Agricultura AndrŽs
Felipe Arias. El peque–o productor
ni siquiera tiene acceso a algśn tipo de crŽdito, en cambio el gobierno
persigue nuestras organizaciones, fumiga nuestras cementeras y hace la vida del
campesinado cada vez m‡s dif’cil. Es como s’ estuviera empe–ado en impedir la
producci—n de los alimentosÓ.
Mar’a
Elisa Prieto, una de las 12 personas que vinieron desde el municipio de
Cachipay, Cundinamarca, l’der de la Asociaci—n Departamental de Usuarios
Campesinos le dijo a VOZ, ŇEn nuestro municipio trabajamos los peque–os y
medianos productores de manera organizada.
ŇNos ha
tocado muy duro porque por ser peque–os parceleros y campesinos pobres el
gobierno nos ignora. No tenemos acceso a crŽditos, las carreteras estŽn en muy
mal estado y ni so–ar con alguna ayuda o subsidio. El gobierno socorre es a
quiŽn no lo necesita, por que a quienes de verdad nos partimos el espinazo
trabajando la tierra nos da la espaldaÓ.
Campesinos,
ind’genas y afros tejen juntos
Un
derroche de diversidad en la diferencia fue lo que demostraron cientos de
afros, ind’genas y campesinos provenientes del Macizo Colombiano en la Primera
Movilizaci—n Pedag—gica y Cultural del Macizo Colombiano en Bogot‡.
Por Organizaci—n
Nacional Ind’gena Colombiana
Una
muestra campesina del Macizo Colombiano en la Plaza de Bol’var. Foto ONIC
Y fue la mśsica la que aviv— la llama de la defensa de la Madre
Tierra, por lo que sus carrozas estaban repletas de alimentos que desde el
macizo Colombiano trajeron en chivas, para motivar a la reflexi—n sobre la
protecci—n de la tierra, en el d’a mundial del medio ambiente.
Por lo que la tarde del pasado jueves 5 de junio, despuŽs de recrear la apuesta
el d’a anterior en IbaguŽ , con un merecido descanso a eso de la una de la
tarde, comenz— un gran desfile desde la plaza de Toros hasta la plaza de
Bol’var, por la sŽptima, carrera por la cual se acostumbra a desarrollar las
diferentes marchas de todos los sectores, solo que esta vez fue distinto, pocos
polic’as que terminaron goz‡ndose de las delicias de la tierra, no tuvieron que
cuidarse n’ cuidar a nadie, porque quienes vinieron del Cauca y Nari–o ,
contagiaron a propios y extra–os con semillas de Paz, cultura y unidad a pesar
de las diferencias.
En los grupos de Afros estaba un ind’gena y en las danzas e los
Ind’genas y campesinos eran acompa–adas por los mśsicos afros de tierra
caliente, Ň Una mezcla raraÓ, coment— una estudiante desprevenida.
De ciudades del Cauca como de Patia, Lerma, Sotar‡, Bolivar, Caquiona,
Galindes, El Bordo, San Sebasti‡n, Mercaderes, Popay‡n, Almaguer, San Lorenzo y
Taminango (Nari–o) , los afros danzaban como el MapalŽ, con su dorso desnudo a
pesar del fri— capitalino.
Esta movilizaci—n comenz— el 3 de junio en las monta–as del sur del Cauca y
norte de Nari–o, caminaron hasta por 10 horas para llegar a Popay‡n, capital
del departamento del Cauca. para luego en Chivas partir a Bogot‡.
ŇEsta muestra cultural organizada por instituciones educativas del macizo
colombiano, corporaci—n maestra vida y Fundecima, quienes integran la ŇEscuela
Intercultural para la Promoci—n de los Derechos Humanos, la Convivencia
Arm—nica y la Protecci—n AmbientalÓ, es una muestra del compromiso que tienen
las comunidades para la lucha y resistencia frente a todos actos de violencia
que surgen de los grupos armados en el pa’sÓ, asegura V’ctor una de las
personas que orientan esta actividad.
Para hoy, viernes, participan de un conversatorio en el auditorio Guillermo
Veles del Capitolio Nacional, donde las comunidades exponen su pensamiento en
los temas educativos, de salud y arraigo cultural frente a la situaci—n de
guerra del pa’s. Por la noche se confundir‡ en la toma cultural del macizo en
el septimazo de la capital, para retomar fuerza hacia sus hogares este s‡bado.
"Seguiremos
luchando por la reforma agraria y la Zona de Reserva Campesina"
Por Prensa Rural
El jueves 5 de junio, en el auditorio Camilo
Torres de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia, tuvo
lugar el foro ŇConflicto agrario, zonas de reserva campesina y resistenciaÓ
circunscrito en el marco de la campa–a de solidaridad con la Asociaci—n
Campesina del Valle del r’o Cimitarra (ACVC).
Reuni—n de campesinos en Barrancabermeja estudiando
formulas de resistencia ante la arremetida criminal del gobierno a sus organizaciones.
Foto Camilo Raigozo
En el evento se abord— la tem‡tica de las
zonas de reserva campesina como experiencia del movimiento campesino en la
lucha por la tierra, la reforma agraria y la paz con justicia social. Luego del
saludo inicial, a cargo del Colectivo Conciencia Cr’tica, se proyect— el video
documental ŇÁDefendamos a la ACVC!Ó (Agencia Prensa Rural, 2008), que da cuenta
de la situaci—n humanitaria del valle del r’o Cimitarra y la lucha de la ACVC
por el territorio y los derechos del campesinado en el śltimo a–o.
Posteriormente, Arc‡ngel Cadena, l’der social
quien se desempe–— como director del grupo tŽcnico del plan piloto de las Zonas
de Reserva Campesina y hoy en d’a es participante de la mesa de trabajo sobre
desplazamiento, abri— las exposiciones con una breve conferencia sobre la
experiencia del plan piloto de zonas de reserva campesina, adelantado en tres
regiones del pa’s, luego de las movilizaciones campesinas de finales de la
dŽcada de 1990.
Por su parte, HŽctor C‡rdenas, presidente del
Sindicato Nacional de Trabajadores del Incoder, realiz— una ponencia sobre el
estatuto de desarrollo rural, en la cual se sintetiz— la legislaci—n agraria
colombiana durante el siglo 20, para luego analizar la incidencia de la
regresiva ley sancionada el a–o pasado, la cual busca entregarle el campo a los
agroindustriales y empresas trasnacionales, vulnerando los derechos y
conquistas de comunidades campesinas, ind’genas y afrocolombianas.
Para finalizar, çlvaro Manzano, l’der
campesino de la regi—n del Magdalena Medio durante las śltimas tres dŽcadas y
actual directivo de la ACVC, llev— a cabo una charla sobre la lucha por la Zona
de Reserva Campesina del Valle del r’o Cimitarra y la actual situaci—n de
persecuci—n estatal contra el campesinado y las organizaciones sociales.
La ACVC, organizaci—n de la regi—n del
Magdalena Medio que lucha por el territorio y los derechos del campesinado,
enfrenta actualmente una persecuci—n estatal que incluye la suspensi—n ilegal
de la Zona de Reserva Campesina, la judicializaci—n con base en montajes de su
junta directiva, la ejecuci—n extrajudicial de al menos 15 campesinos que han
sido presentados pśblicamente como Ňguerrilleros dados de baja en combateÓ,
entre otros mecanismos de represi—n.
Actualmente, AndrŽs Gil y Miguel Gonz‡lez
Huepa, l’deres campesinos y dirigentes hist—ricos de la ACVC, se encuentran
recluidos injustamente en la c‡rcel Modelo de Bucaramanga, afrontando un
artificioso proceso judicial. Otros cuatro miembros de la asociaci—n que
tambiŽn estuvieron detenidos, fueron puestos en libertad por preclusi—n de la
investigaci—n.
Denuncian
asesinato de un l’der ind’gena y amenazas a otros
Por ComitŽ Ind’gena de Antioquia
La Organizaci—n Ind’gena de Antioquia denuncia ante la opini—n
pśblica el asesinato de otro l’der ind’gena de la etnia embera kat’o del
municipio de Turbo, zona de Urab‡.
Las estructuras del
paramilitarismo continśan intactas.
El d’a 26 de junio de 2008, en el resguardo Dokerasabi de la
jurisdicci—n de Turbo Antioquia, a las 9 de la noche, llegaron dos hombres no ind’genas
vestidos de civil al caser’o, entraron a una casa donde ultrajaron a una mujer
ind’gena, a quiŽn le robaron dos cadenas. La mujer empez— a pedir auxilio.
En vista de que su voz de auxilio fue escuchada por los vecinos,
acudieron a prestar apoyo el promotor de salud, Octavio Domic— y otro comunero.
Cuando llegaron a la vivienda de la mujer, no vieron a nadie, por lo cual se
devolvieron.
Al regreso, vieron a los hombres, quienes preguntaron por los
l’deres ind’genas JosŽ Antonio Domic— y Fidel Domic—. En vista de que los
ind’genas no respondieron, propinaron dos disparos al promotor de salud Octavio
Domic— y salieron corriendo.
La comunidad denuncia que hace tres semanas en la misma comunidad,
hombres armados desconocidos enca–onaron a un joven ind’gena que se encontraba
cosechando aguacates con miembros de la comunidad. En esa ocasi—n preguntaron
por los mismos l’deres ind’genas.
La Organizaci—n Ind’gena de Antioquia rechaza este asesinato y las
amenazas a nuestros l’deres con quienes desde 25 a–os hemos construido
propuestas de vida en medio de la adversidad del conflicto armado.
Nuestros l’deres, en particular Octavio Domic— se desempe–— como
promotor de salud durante 17 a–os en la misma comunidad, por lo que este
asesinato se suma a la larga lista de asesinatos selectivos de la dirigencia
ind’gena en el Departamento de Antioquia y en Colombia.
Nuestros l’deres amenazados, Fidel Domic— ha ocupado cargos de
Gobernador local y Gobernador del Cabildo Mayor Ind’gena de Turbo y JosŽ
Antonio Domic— ocupa el cargo de fiscal del Cabildo local del Resguardo
Dokerasabi.
Este asesinato y la amenaza a los l’deres ind’genas del Resguardo
Ind’gena Dokerasabi del municipio de Turbo ubican a todos los miembros de esta
comunidad en peligro inminente de desplazamiento, ya que con estos hechos
hieren el gobierno ind’gena y la tranquilidad de los comuneros, resion‡ndolos a
abandonar sus territorios.
Organizaciones
sociales, sindicales y defensoras de derechos humanos convocan movilizaci—n en
respaldo a la Corte Suprema de Justicia
La marcha ser‡ el pr—ximo
jueves 3 de julio a las 4 p.m. de la Plaza de toros a la Plaza de Bol’var. No faltes.
La Central Unitaria de Trabajadores de Colombia CUT, convoca a una
movilizaci—n para el d’a 3 de julio, a partir de las 4:00 de la tarde, desde la
Plaza de Toros hacia la Corte Suprema de Justicia, para concretar una acci—n
colectiva de respaldo a esta corporaci—n. Todos los dem—cratas debemos
concurrir a este llamado para impedir que se materialice la dictadura
populista.
El Movimiento Nacional de Victimas de Crimenes de Estado
adhiere:
La CUT, asegur— que
la convocatoria surgi— a ra’z de que el Gobierno "no quiere aceptar"
los fallos de la CSJ. "Ese d’a pretendemos que nos expresemos con una
marcha de respaldo con la CSJ porque esto va en desarrollo de salvaguardar la
democracia y la institucionalidad del pa’s que desafortunadamente el presidente
Uribe quiere arrasar con las definiciones y decisiones que est‡ tomando",
dijo Arias.
TambiŽn se–al— que ese sindicato rechaza la convocatoria a un
referendo por parte del Gobierno colombiano y argument— que con el mismo Uribe
est‡ buscando una segunda reelecci—n presidencial.
"El presidente Uribe no puede seguir dando golpes de Estado,
ese referendo no pasa de ser sino una de las formas de no aceptar las
decisiones de uno de los poderes del Estado, en este caso de la Justicia, y
pasar por encima para prepararse para una segunda reelecci—n", a–adi—.
El Gobierno colombiano aclar— el pasado domingo que el referendo
con el que se busca repetir las elecciones presidenciales de 2006 tiene como
finalidad "no permitir la deslegitimizaci—n" de Uribe, que concluye
en 2010, y que se podr‡n inscribir los candidatos que quieran.
La decisi—n de Uribe del pasado jueves de convocar el referendo
desencaden— fuertes cr’ticas de diversos sectores e incertidumbre sobre los
detalles del proyecto de ley que presentar‡ al Congreso.
Uribe se pronunci— tras los cuestionamientos de la Corte Suprema
de Justicia sobre la forma en que fue aprobada en el Congreso la reforma
constitucional que posibilit— la reelecci—n para un solo periodo.
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