Asociaci—n Nacional de Ayuda Solidaria

ANDAS

Bolet’n D’a a D’a  del 19 al 25 de junio de 2008

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Crudos testimonios de la lucha ind’gena por recuperar lo que les pertenece: sus tierras

As’ ocultan y tergiversan los grandes medios de Ňcomunicaci—nÓ la tragedia del pueblo colombiano para construirle la ÔgranŐ popularidad a Uribe

Por Comunidades ind’genas

caracol noticia  Coronel Lu’s de Jesśs Celis, śnica fuente de los grandes medios. Imagen tomada de la web

Periodista: 'En la refriega un ind’gena result— herido. El coronel Luis de Jesśs Celis, Comandante de la Polic’a del Cauca explic— las circunstancias de los incidentesÓ.

Comandante: 'En el momento del desalojo, en el momento en que ellos emprenden la hu’da se cae y l—gicamente sufre de algunas contusiones.

ŇEsta persona ya fue recogida por la Polic’a y fue llevada al hospital de Santander (de Quilichao, Cauca) para que le presten los primeros auxilios.

 

Fot—grafo caracol noticias  Periodistas de los grandes medios.

 

Esta es la versi—n de los ind’genas paeces. La verdad de los hechos

 

  ŇDespuŽs me sent’ que cogieron un dedo y lo mocharon. Y cogieron otro dedo: tambiŽn lo mocharon. Y los mismos polic’as llegaron y dijeron: Ôhijueputa, malparido guerrillero, ahora s’ tom‡Ő, dijeron. Y uno m‡s lleg— cuando tuve los dos dedos as’ mochados ya y me dio garrotazos por ah’ mismoÓ.

ŇTantos polic’as vinieron corretiando y yo me enredŽ con un palo y me ca’ y ah’ fue cuando me cogieron de punta de garrote ellos, y el garrote, echando puntapiŽ.

ŇMe recib’ como unos 30 garrotazos y me quedŽ ca’do en el suelo y ah’ me dijeron: Ômalparido, hijueputa guerrillero. Me dijeron.

ŇMe trataron de guerrillero y despuŽs me levantaron y me cogieron de la mano y me cogieron ellos mismos y me echaron gas en la boca, en los ojos y en los o’dos.

ŇY despuŽs me sent’ que cogieron un dedo y lo mocharon (mutilaron). Y cogieron otro dedo: tambiŽn lo mocharon.

ŇY en la cara medio me borrŽ esa gas y me mirŽ y los todos 2 dedos estaban mochos y cuando lleguŽ y me sent’ yo que: ŔQuŽ voy a hacer? Me sent’ yo. Y los mismos polic’as llegaron y dijeron: Ôhijueputa, malparido guerrillero, ahora s’ tom‡Ő, dijeron. Y uno m‡s lleg— cuando tuve los dos dedos as’ mochados ya y me dio garrotazos por ah’ mismo.

ŇEntonces me chispi— la sangre. Y otros de abajo vinieron correteando y dijeron: Ôtriple hijueputa, guerrillero, camin‡ pa' la fiscal’a, dijeron. ŔO vas a correr?. Malparido, corrŽ, ahora s’ corrŽ, que pagaste yaŐ, me dijeron, cuando lo mocharon los dos dedosÓ.

  ŇMe ca’ en un lado y ah’ me pisaron en el pecho y ah’ no me dejan levantar. Cuando lleg— disparando en toda la frente con que tiran los gases esos. Cuando me he bajado aqu’ yo no sent’a nada. Cuando al medio d’a yo ya sent’ el dolor y cuando me mov’a ese ojo y lo abr’a y lo mov’a esta piedra sali— del ojoÓ.

50 polic’as golpean salvajemente a tres ind’genas esposados dentro de cami—n:

 

ŇNos esposaron, nos dieron patadas, nos reventaron con pura garrote. Como cincuenta hombres para tres de nosotros.

ŇNos tuvieron ah’ donde ten’an el campamento ellos y m‡s o menos a las once nos bajaron al hospital porque vieron que est‡bamos muy mal golpeados.

ŇY trataron de limpiar la cara y todo eso. Pero la sangre segu’a saliendo y entonces no hubo m‡s que bajarnos.

ŇNos botaron la caja de dientes, nos desvistieron, botaron las correas, quitaron los zapatos. Eso fue todo lo que nos hicieronÓ.



 

ŇEstas son las armas, las esquirlas que ellos est‡n lanzando, que est‡n reforzadas con pedazos de cristal, con pedazos de tornillos y con bolas de pasta. Eso es el resultado que
causan los artefactos, las armas que ellos carganÓ.

ŇEste tipo de obscenidades y tratos degradantes por parte de los Agentes del Estado son frecuentes en los Territorios AncestralesÓ.

ŇLos mismos antimotines se encargan de decir que no se preocupen, que en treinta minutos
ven’an los paramilitares, que iban a matar m‡s de cien indiosÓ.

ŇAhorita estamos velando al compa–ero que ayer a las 8 y 40 fue asesinado por los polic’as que en medio de los antimotines lograron acercarse.

ŇLo mataron. Le dispararon a quemarropa. El joven es un compa–ero del resguardo de Caldoso. Es el compa–ero Belisario Tamayo Uetoto.

ŇCon respecto a la muerte del compa–ero: la fuerza pśblica dice que no, que esto como corredor de la guerrilla, segśn ellos, el finao apareci— ac‡ y lo estamos montando a Žl, cosa que no es cierta.

ŇNosotros mismos somos testigos de que ellos dispararon, como le digo, a plena luz del d’aÓ.

Entrega del antimot’n retenido por la comunidad ind’gena atacada:

ŇDe parte de la guardia ind’gena vamos a hacer entrega del amigo Castro. Nosotros no semos enemigos de nadie, menos de la Fuerza Pśblica.

ŇLo hacemos en gesto de que los pueblos ind’genas estamos con la vida. No estamos con la muerte.

ŇPor eso no agredimos, te hemos dado un buen trato a pesar de la rabia, a pesar de la impotencia que uno siente. Pero aqu’ estamos.

ŇTe vamos a entregar sano y salvo porque sabemos que tienes mam‡, que tienes una familia que te espera.

ŇPorque los pueblos ind’genas ni vamos a matar a nadie ni vamos a agredir a nadie sino que necesitamos es la tierra.

ŇNosotros no los necesitamos a ustedes. No necesitamos matar a nadie. S—lo exigimos es que nos devuelvan la tierra.

ŇAmigo Castro, llŽvese una imagen de que los pueblos ind’genas no estamos enfrent‡ndonos con ningśn hermano del pueblo colombiano, sino que estamos exigiendo nuestros derechos.

ŇY espero que algśn d’a, usted tambiŽn como colombiano, espero que exija sus derechos y nosotros lo entenderemos.

ŇTe vamos a entregar sano y salvo porque sabemos que tienes mam‡, que tienes una familia que te esperaÓ.

Presencia de la ONU en el lugar de los hechos

  ŇY que no se vuelva a mencionar eso de que aqu’ hay guerrilleros. Que hay gente que se pone pasamonta–a, pero no para ocultarse el rostro, sino para protegerse de los gasesÓ.

Este video, filmado por los propios ind’genas y con muy pocos recursos, otra muestra de la poca efectividad de las costosas y millonarias labores de la ONU y dem‡s organismos internacionales.

Petici—n de una ind’gena al gobierno nacional y departamental:

 

ŇMire, aqu’ hay heridos, menores de edad. ŔPorquŽ les dan patadas?. ŔPorquŽ los esposan dentro del cami—n y luego s’ les dan patadas?. ŔPor quŽ hacen eso?.

ŇŔQuŽ est‡ pensando el gobierno?. ŔQuŽ est‡ pensando el gobernador del Cauca?. ŔPor quŽ hace eso? ŔPor quŽ no viene? ŔPor quŽ no da la cara? ŔPero por quŽ tienen que hacer eso?.

ŇÁEso es una injusticia!, Áque venga el gobernador!, Áque hable!, que dialogue y mire la lucha de los pobres ind’genas.

ŇEso es lo que yo quiero. Que no se ponga a darle plata por all‡ a julano y a sutano pa' que compren tierra. No. Que Žl mismo se asesore de sus cosas. Le de a sus ind’genas. Miren que hay mucha gente que no tiene tierra para trabajar.

ŇŔEl gobierno quŽ est‡ haciendo?. ÁQue venga a ver los heridos que hay, c—mo es que est‡n atacando y quŽ es lo que hace la Polic’a!.

ŇY siempre ellos atacan y se lavan las manos. ÁNo!. ÁQue seamos sinceros!. Con unos pobres ind’genas que no tienen armas, que no tienen nada. ÁC—mo les van a dar patadas! ÁSon menores de edad! ÁC—mo van a coger entre 50 a tres ind’genas y los van a
golpear! ÁNo! ÁNo es justo!

ŇEso es lo que pido: que el gobierno de la cara, que el gobernador tambiŽn de la cara. Pero que no ataque a esa gente as’. Eso es lo que yo quiero. ÁY que esos polic’as no sean salvajes!. ÁGracias!!.

Petici—n de un l’der ind’gena al gobierno:

ŇEl gobierno se ha sentado con muchos sectores armados. Con los paramilitares, la guerrilla. Nosotros que somos ind’genas civiles, que no manejamos armas Žl debe sentarse con nosotros a dialogar.

ŇA ver las necesidades que nosotros tenemos en los resguardos. No tanto tierra, tambiŽn salud.

ŇNosotros lo que necesitamos es que el gobierno venga y se siente a dialogar.

ŇEl motivo de que nosotros estemos en esta finca es lo que todos necesitamos tierra. Por el no cumplimiento del gobierno hace que nosotros nos vamos a las v’as de hecho.

ŇAunque pues Žl rechaza las v’as de hecho. Pero si no nos han cumplido los gobiernos anteriores entonces a nosotros nos toca llegar a estos medios.

ŇTambiŽn lo que pienso es lo m‡s pronto una reforma agraria. As’ el gobierno diga que nosotros tenemos tierras. Nosotros pr‡cticamente s’ tenemos tierras pero vivimos en las partes de reservas naturales, donde van los r’os, las quebradas y parte de p‡ramo.

ŇEsas tierras no se pueden trabajar porque si nosotros trabajamos la parte de reserva ser’a ya que el valle se quedara sin agua.

ŇEsto es lo que no se quiere. Por lo tanto lo que nosotros reclamamos es tierras para seguir trabajandoÓ.

Los grandes medios de comunicaci—n adeptos al rŽgimen narco-paramilitar vigente, tergiversan u ocultan estas realidades. Y los medios alternativos no poseen recursos para cubrir tales hechos.

 

Causas suficientes para que el presidente Uribe, a pesar de la hecatombe en la que se encuentra postrado el pa’s, siga teniendo una ÔpopularidadŐ de m‡s del 84 por ciento.

 

Ametrallamientos y fumigaciones indiscriminadas en Arauca

Pobladores horrorizados, reses muertas y cultivos de pancoger destruidos han sido los resultados hasta ahora

Por Camilo Raigozo. Voz

 

La ONG defensora de los derechos humanos Humanidad Vigente y la Asociaci—n Campesina de Arauca, han venido denunciando las constantes violaciones de los derechos civiles y del derecho humanitario de los pobladores rurales en las veredas Filipinas, Galaxias, Lejanias, Ca–o Azul, Laureles 1, Laureles 2 y El Rinc—n, del municipio de Tame, departamento de Arauca, duramente golpeado por el conflicto social armado.

 

  Afortunadamente los ametrallamientos aŽreos solo a cobrado la vida de varias reses. Foto Humanidad Vigente

 

 

Tanto la ONG, como la organizaci—n campesina culpa directamente a la M—vil 5 de la Brigada 18 del EjŽrcito Nacional al mando del general JosŽ Rafael Gonz‡lez Villamil.

 

Segśn las denuncias, el 5 de junio en medio de combates con la insurgencia, un helic—ptero del ejŽrcito sobrevol— y ametrall— indiscriminadamente la finca El Para’so en la vereda Filipinas, aterrorizando a los pobladores y ocasionando la muerte de al menos tres reses.

 

El 8 de junio hacia las 5 de la tarde, aviones del ejŽrcito bombardearon indiscriminadamente sobre las veredas Galaxias y Lejan’as, poniendo en grave peligro a los ni–os, ancianos, mujeres y hombres, campesinos y de los resguardos ind’genas que habitan en esa zona.

 

Desde las primeras horas del  9 de junio, el gobierno ha fumigado indiscriminadamente de forma aŽrea con glifosato sobre las mismas veredas, por lo que quedaron arrasados extensos cultivos de yuca, pl‡tano, ma’z y  los potreros de pastoreo para las diferentes clases de ganados.

 

Las agresiones sobre zonas de poblaci—n civil mantienen un estado de zozobra entre los habitantes por la afectaci—n de su seguridad f’sica y alimentaria. Las comunidades acusan  al EjŽrcito Nacional, particularmente al general Gonz‡lez Villamil, a quiŽn se–alan de haber amenazado a los habitantes de la vereda Filipinas justificando los ataques, al declararla Ňzona rojaÓ.

 

A los anteriores atropellos, se suma que miembros de la Brigada M—vil No. 5 continśan ocupando las casas de los habitantes de estas ‡reas rurales, al tiempo que los se–alan de ser auxiliadores de la guerrilla y los amedrentan con insultos y amenazas.

 

El 13 de junio, en la vereda El Rinc—n, tropas de esta misma brigada ocuparon la vivienda del campesino Carlos Alberto Benavides Dur‡n, a quien los militares obligaron a llevar remesas a las tropas.

 

ŇA quienes de verdad nos partimos el espinazo trabajando la tierra el gobierno nos da la espaldaÓ

Los peque–os y medianos agricultores se quejan de que mientras ellos hacen esfuerzos sobrehumanos para sobrevivir, el Gobierno solo apoya a los terratenientes y grandes empresarios

Por Camilo Raigozo. Voz

 

 Las organizaciones campesinas celebraron el D’a del Campesino vendiendo sus mercanc’as en la Plaza de Bol’var de Bogot‡. Foto Camilo Raigozo

 

Desde antes de que aclarara el d’a, el pasado 20 de junio la cŽntrica Plaza de Bol’var de Bogot‡ se vio engalanada con un inusual y colorido paisaje que inclu’a sonido, olor y sabor a campo colombiano.  

 

Y es que al menos 400 campesinos, peque–os productores, venidos de unos 80 municipios de los departamentos de Cundinamarca, Boyac‡, Meta, Tol’ma, Valle y Santander, decidieron por cuarta ocasi—n en los śltimos cuatro a–os, instalar all’ sus puestos de mercado  para venderles directamente a los consumidores capitalinos el producto de su abnegada labor.

 

 El campesinado ha advertido sobre el peligro que encierra para la poblaci—n colombiana la producci—n de biocombustibles. ŇPronto no habr‡ quŽ comer en algunos pa’sesÓ, advirti— el propio FMI. Foto Camilo Raigozo.

 

TubŽrculos, hortalizas, artesan’as, flores, frutas, cereales, comidas t’picas, l‡cteos y una infinidad de productos, propios de todos los climas, fueron puestos al alcance de los capitalinos, quienes acudieron masivamente a la cita y aprovecharon para deleitarse con la expresi—n de la inmensa riqueza cultural de las diferentes regiones agr’colas.

 

ŇHasta San Pedro est‡ de fiestaÓ, le dijo a VOZ Sandra Ruiz, mientras mordisqueaba una oblea y hac’a malabares para sostener con la otra mano tres bandejas de huevos adquiridas en el puesto del municipio cundinamarquŽs de UbatŽ. ŇAprovecho para matar varios p‡jaros de un solo tiroÓ, agreg—.

 

ŇPrimero, ayudo a la econom’a de estas humildes familias compr‡ndoles a ellas directamente los art’culos que con tanto esfuerzo nos traen desde sus veredas. Segundo, aqu’ se compra m‡s barato. Con lo que compro dos bandejas de huevos en el supermercado, aqu’ me alcanza para tres.Ó, termin— diciendo la entrevistada mientras se chupaba los dedos un tanto distra’da observando y escuchando a los grupos musicales y las coloridas danzas que no paraban de deleitar al pśblico.

 

El programa es apoyado por la Uni—n Europea, la ONG Oxfam Internacional y el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos, ILSA. Mientras tanto 11 organizaciones colombianas conforman el ComitŽ Campesino y Comunal, gestor del evento.

 

Entre las organizaciones se encuentran la Asociaci—n de Usuarios Campesinos de Cundinamarca, Asociaci—n Colombiana Campesina, Asociaci—n Nacional de Ayuda Solidaria, Andas, Admusic, Federaci—n Nacional de Cooperativas Agropecuarias y Fundaci—n San Isidro.

 

En la Plaza de Bol’var de Bogot‡ el mercado lo realizan cada a–o para celebrar el D’a del Campesino, mientras que en los  parques de los barrios Alcal‡, Villaluz, Policarpa y Olaya Herrera, el evento va cada15 d’as. 

 

Hern‡n L—pez, presidente de la Asociaci—n de Usuarios Campesinos de Cundinamarca, le dijo a este medio que ŇDesafortunadamente el gobierno tiene pol’ticas de apoyo al sector agropecuario Ômuy bonitasŐ, pero solo van dirigidas a los grandes empresarios, a los terratenientes.

 

  La riqueza cultural campesina se pudo apreciar en todo su esplendor. Foto Notimundo.

 

 

A los Ôinversionistas segurosŐ de los que habla el ministro de Agricultura AndrŽs Felipe Arias.  El peque–o productor ni siquiera tiene acceso a algśn tipo de crŽdito, en cambio el gobierno persigue nuestras organizaciones, fumiga nuestras cementeras y hace la vida del campesinado cada vez m‡s dif’cil. Es como s’ estuviera empe–ado en impedir la producci—n de los alimentosÓ.

 

Mar’a Elisa Prieto, una de las 12 personas que vinieron desde el municipio de Cachipay, Cundinamarca, l’der de la Asociaci—n Departamental de Usuarios Campesinos le dijo a VOZ, ŇEn nuestro municipio trabajamos los peque–os y medianos productores de manera organizada.

 

ŇNos ha tocado muy duro porque por ser peque–os parceleros y campesinos pobres el gobierno nos ignora. No tenemos acceso a crŽditos, las carreteras estŽn en muy mal estado y ni so–ar con alguna ayuda o subsidio. El gobierno socorre es a quiŽn no lo necesita, por que a quienes de verdad nos partimos el espinazo trabajando la tierra nos da la espaldaÓ.

 

Campesinos, ind’genas y afros tejen juntos

Un derroche de diversidad en la diferencia fue lo que demostraron cientos de afros, ind’genas y campesinos provenientes del Macizo Colombiano en la Primera Movilizaci—n Pedag—gica y Cultural del Macizo Colombiano en Bogot‡.

Por Organizaci—n Nacional Ind’gena Colombiana

 

  Una muestra campesina del Macizo Colombiano en la Plaza de Bol’var. Foto ONIC

 

 

Y fue la mśsica la que aviv— la llama de la defensa de la Madre Tierra, por lo que sus carrozas estaban repletas de alimentos que desde el macizo Colombiano trajeron en chivas, para motivar a la reflexi—n sobre la protecci—n de la tierra, en el d’a mundial del medio ambiente.

Por lo que la tarde del pasado jueves 5 de junio, despuŽs de recrear la apuesta el d’a anterior en IbaguŽ , con un merecido descanso a eso de la una de la tarde, comenz— un gran desfile desde la plaza de Toros hasta la plaza de Bol’var, por la sŽptima, carrera por la cual se acostumbra a desarrollar las diferentes marchas de todos los sectores, solo que esta vez fue distinto, pocos polic’as que terminaron goz‡ndose de las delicias de la tierra, no tuvieron que cuidarse n’ cuidar a nadie, porque quienes vinieron del Cauca y Nari–o , contagiaron a propios y extra–os con semillas de Paz, cultura y unidad a pesar de las diferencias.

 

En los grupos de Afros estaba un ind’gena y en las danzas e los Ind’genas y campesinos eran acompa–adas por los mśsicos afros de tierra caliente, Ň Una mezcla raraÓ, coment— una estudiante desprevenida.

De ciudades del Cauca como de Patia, Lerma, Sotar‡, Bolivar, Caquiona, Galindes, El Bordo, San Sebasti‡n, Mercaderes, Popay‡n, Almaguer, San Lorenzo y Taminango (Nari–o) , los afros danzaban como el MapalŽ, con su dorso desnudo a pesar del fri— capitalino.

Esta movilizaci—n comenz— el 3 de junio en las monta–as del sur del Cauca y norte de Nari–o, caminaron hasta por 10 horas para llegar a Popay‡n, capital del departamento del Cauca. para luego en Chivas partir a Bogot‡.

ŇEsta muestra cultural organizada por instituciones educativas del macizo colombiano, corporaci—n maestra vida y Fundecima, quienes integran la ŇEscuela Intercultural para la Promoci—n de los Derechos Humanos, la Convivencia Arm—nica y la Protecci—n AmbientalÓ, es una muestra del compromiso que tienen las comunidades para la lucha y resistencia frente a todos actos de violencia que surgen de los grupos armados en el pa’sÓ, asegura V’ctor una de las personas que orientan esta actividad.

Para hoy, viernes, participan de un conversatorio en el auditorio Guillermo Veles del Capitolio Nacional, donde las comunidades exponen su pensamiento en los temas educativos, de salud y arraigo cultural frente a la situaci—n de guerra del pa’s. Por la noche se confundir‡ en la toma cultural del macizo en el septimazo de la capital, para retomar fuerza hacia sus hogares este s‡bado.

 

"Seguiremos luchando por la reforma agraria y la Zona de Reserva Campesina"

Por Prensa Rural

 

El jueves 5 de junio, en el auditorio Camilo Torres de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia, tuvo lugar el foro ŇConflicto agrario, zonas de reserva campesina y resistenciaÓ circunscrito en el marco de la campa–a de solidaridad con la Asociaci—n Campesina del Valle del r’o Cimitarra (ACVC).

 

  Reuni—n de campesinos en Barrancabermeja estudiando formulas de resistencia ante la arremetida criminal del gobierno a sus organizaciones. Foto Camilo Raigozo

 

En el evento se abord— la tem‡tica de las zonas de reserva campesina como experiencia del movimiento campesino en la lucha por la tierra, la reforma agraria y la paz con justicia social. Luego del saludo inicial, a cargo del Colectivo Conciencia Cr’tica, se proyect— el video documental ŇÁDefendamos a la ACVC!Ó (Agencia Prensa Rural, 2008), que da cuenta de la situaci—n humanitaria del valle del r’o Cimitarra y la lucha de la ACVC por el territorio y los derechos del campesinado en el śltimo a–o.

 

Posteriormente, Arc‡ngel Cadena, l’der social quien se desempe–— como director del grupo tŽcnico del plan piloto de las Zonas de Reserva Campesina y hoy en d’a es participante de la mesa de trabajo sobre desplazamiento, abri— las exposiciones con una breve conferencia sobre la experiencia del plan piloto de zonas de reserva campesina, adelantado en tres regiones del pa’s, luego de las movilizaciones campesinas de finales de la dŽcada de 1990.

 

Por su parte, HŽctor C‡rdenas, presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores del Incoder, realiz— una ponencia sobre el estatuto de desarrollo rural, en la cual se sintetiz— la legislaci—n agraria colombiana durante el siglo 20, para luego analizar la incidencia de la regresiva ley sancionada el a–o pasado, la cual busca entregarle el campo a los agroindustriales y empresas trasnacionales, vulnerando los derechos y conquistas de comunidades campesinas, ind’genas y afrocolombianas.

 

Para finalizar, çlvaro Manzano, l’der campesino de la regi—n del Magdalena Medio durante las śltimas tres dŽcadas y actual directivo de la ACVC, llev— a cabo una charla sobre la lucha por la Zona de Reserva Campesina del Valle del r’o Cimitarra y la actual situaci—n de persecuci—n estatal contra el campesinado y las organizaciones sociales.

 

La ACVC, organizaci—n de la regi—n del Magdalena Medio que lucha por el territorio y los derechos del campesinado, enfrenta actualmente una persecuci—n estatal que incluye la suspensi—n ilegal de la Zona de Reserva Campesina, la judicializaci—n con base en montajes de su junta directiva, la ejecuci—n extrajudicial de al menos 15 campesinos que han sido presentados pśblicamente como Ňguerrilleros dados de baja en combateÓ, entre otros mecanismos de represi—n.

 

Actualmente, AndrŽs Gil y Miguel Gonz‡lez Huepa, l’deres campesinos y dirigentes hist—ricos de la ACVC, se encuentran recluidos injustamente en la c‡rcel Modelo de Bucaramanga, afrontando un artificioso proceso judicial. Otros cuatro miembros de la asociaci—n que tambiŽn estuvieron detenidos, fueron puestos en libertad por preclusi—n de la investigaci—n.

 

Denuncian asesinato de un l’der ind’gena y amenazas a otros

Por ComitŽ Ind’gena de Antioquia

 

La Organizaci—n Ind’gena de Antioquia denuncia ante la opini—n pśblica el asesinato de otro l’der ind’gena de la etnia embera kat’o del municipio de Turbo, zona de Urab‡.

 

  Las estructuras del paramilitarismo continśan intactas.

 

El d’a 26 de junio de 2008, en el resguardo Dokerasabi de la jurisdicci—n de Turbo Antioquia, a las 9 de la noche, llegaron dos hombres no ind’genas vestidos de civil al caser’o, entraron a una casa donde ultrajaron a una mujer ind’gena, a quiŽn le robaron dos cadenas. La mujer empez— a pedir auxilio.

 

En vista de que su voz de auxilio fue escuchada por los vecinos, acudieron a prestar apoyo el promotor de salud, Octavio Domic— y otro comunero. Cuando llegaron a la vivienda de la mujer, no vieron a nadie, por lo cual se devolvieron.

 

Al regreso, vieron a los hombres, quienes preguntaron por los l’deres ind’genas JosŽ Antonio Domic— y Fidel Domic—. En vista de que los ind’genas no respondieron, propinaron dos disparos al promotor de salud Octavio Domic— y salieron corriendo.

 

La comunidad denuncia que hace tres semanas en la misma comunidad, hombres armados desconocidos enca–onaron a un joven ind’gena que se encontraba cosechando aguacates con miembros de la comunidad. En esa ocasi—n preguntaron por los mismos l’deres ind’genas.

 

La Organizaci—n Ind’gena de Antioquia rechaza este asesinato y las amenazas a nuestros l’deres con quienes desde 25 a–os hemos construido propuestas de vida en medio de la adversidad del conflicto armado.

 

Nuestros l’deres, en particular Octavio Domic— se desempe–— como promotor de salud durante 17 a–os en la misma comunidad, por lo que este asesinato se suma a la larga lista de asesinatos selectivos de la dirigencia ind’gena en el Departamento de Antioquia y en Colombia.

 

Nuestros l’deres amenazados, Fidel Domic— ha ocupado cargos de Gobernador local y Gobernador del Cabildo Mayor Ind’gena de Turbo y JosŽ Antonio Domic— ocupa el cargo de fiscal del Cabildo local del Resguardo Dokerasabi.

 

Este asesinato y la amenaza a los l’deres ind’genas del Resguardo Ind’gena Dokerasabi del municipio de Turbo ubican a todos los miembros de esta comunidad en peligro inminente de desplazamiento, ya que con estos hechos hieren el gobierno ind’gena y la tranquilidad de los comuneros, resion‡ndolos a abandonar sus territorios.

 

 

 

 

 

Organizaciones sociales, sindicales y defensoras de derechos humanos convocan movilizaci—n en respaldo a la Corte Suprema de Justicia

 

  La marcha ser‡ el pr—ximo jueves 3 de julio a las 4 p.m. de la Plaza de toros a la Plaza de Bol’var. No faltes.

 

La Central Unitaria de Trabajadores de Colombia CUT, convoca a una movilizaci—n para el d’a 3 de julio, a partir de las 4:00 de la tarde, desde la Plaza de Toros hacia la Corte Suprema de Justicia, para concretar una acci—n colectiva de respaldo a esta corporaci—n. Todos los dem—cratas debemos concurrir a este llamado para impedir que se materialice la dictadura populista.

 

El Movimiento Nacional de Victimas de Crimenes de Estado adhiere:

 

La CUT,  asegur— que la convocatoria surgi— a ra’z de que el Gobierno "no quiere aceptar" los fallos de la CSJ. "Ese d’a pretendemos que nos expresemos con una marcha de respaldo con la CSJ porque esto va en desarrollo de salvaguardar la democracia y la institucionalidad del pa’s que desafortunadamente el presidente Uribe quiere arrasar con las definiciones y decisiones que est‡ tomando", dijo Arias.

 

TambiŽn se–al— que ese sindicato rechaza la convocatoria a un referendo por parte del Gobierno colombiano y argument— que con el mismo Uribe est‡ buscando una segunda reelecci—n presidencial.

 

"El presidente Uribe no puede seguir dando golpes de Estado, ese referendo no pasa de ser sino una de las formas de no aceptar las decisiones de uno de los poderes del Estado, en este caso de la Justicia, y pasar por encima para prepararse para una segunda reelecci—n", a–adi—.

 

El Gobierno colombiano aclar— el pasado domingo que el referendo con el que se busca repetir las elecciones presidenciales de 2006 tiene como finalidad "no permitir la deslegitimizaci—n" de Uribe, que concluye en 2010, y que se podr‡n inscribir los candidatos que quieran.

 

La decisi—n de Uribe del pasado jueves de convocar el referendo desencaden— fuertes cr’ticas de diversos sectores e incertidumbre sobre los detalles del proyecto de ley que presentar‡ al Congreso.

 

Uribe se pronunci— tras los cuestionamientos de la Corte Suprema de Justicia sobre la forma en que fue aprobada en el Congreso la reforma constitucional que posibilit— la reelecci—n para un solo periodo.

 

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